jueves, 19 de julio de 2012

el cielo caido


El cielo se cae en trozos 
uno de ellos ya no se levanta del suelo 
suda nubes de sangre y fiebre tartamuda 
lengua rota no besa, no suplica 
solo intuye a los muertos 
su sabor a ceniza y cal que quema. 

Se levanta el telón y la amada no llega 
se encuentra en brazos marineros 
que dejaron la barca a la deriva, 
porque el cielo se cae en trozos 
y el teléfono del teatro permanece impávido 
incapaz de iniciar el soliloquio. 

El cielo se cae en trozos 
sobre los infieles 
que lo usan de sábanas 
para arropar a los fantasmas de la incertidumbre 
y el paralítico camina, 
el ciego ve el engaño, 
el mudo aprende hablar a fuerza de golpes, 
el sordo lee los labios de la esposa muerta, 
todo huele a miseria, a demonios de azotea. 

El cielo se cae en trozos 
las aves desean piernas, 
el ángel traicionado se arranca las alas, 
el falso médico receta morfina al falso enfermo, 
todos desnudos boca abajo 
en la última cena de lodo fermentado 
por el propio excremento del miedo. 

Y la muerte no llega cuando se le necesita 
queda muy queda, se queda en casa por el toque de queda 
y aprovecha para cambiar el color de su tinte 
y pasearse por los ojos del niño nonato 
del que no pudieron amamantar con indiferencia, 
con el alma ahorcada en un hilo 
el grito de auxilio, la súplica de un poco de amor 
se ahogan, porque se cae el cielo hueso a hueso. 


 Mario Waits

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