viernes, 20 de julio de 2012

Atardecer


Atardece de nuevo y un día más ciudades diferentes
nos enseñan sucesivos ocasos. Mañanavolveremos a encontrarnos, pero hoy, ¿cómo hablartede las horas que vendrán y otra vez no serán nuestras?
Está tendido el horizonte y la penumbra se despliega.Dentro de poco llegará el momentoen que todo se detiene y cada cual,por su cuenta, cierra los ojos y muerde los labios.
Con todo, ¿dejaremos que esto sea algo amargo y terrible,que el resto pierda su dulzuracomo un durazno al caer y pudrirse en el suelo?
Asuntos que el atardecer diluye para así llenar su copao abrir una segunda luz, un camino, capazde orientarnos hacia la irisación de otra mañana.


Juan Ramón Mansilla

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